Limpieza de PlayStation y cambio de pasta térmica en Valencia
Antes de cobrarte nada te decimos qué necesita de verdad tu consola: hay PS4 que suenan a turbina y sólo tienen polvo, y hay PS5 a las que no hay que tocarles el metal líquido aunque el taller de al lado te lo venda «de mantenimiento». Medimos temperaturas antes y después, y te las enseñamos.
Y la otra cara, igual de habitual: la PS4 que suena a avión despegando casi nunca necesita pasta — necesita que le quiten el polvo. El tapón de pelusa compactada entre las aletas del disipador es lo que la está ahogando. Si alguien te cobra un cambio de pasta térmica sin haber abierto y mirado ese bloque, te está vendiendo el nombre caro de una limpieza.
¿Tu consola necesita esto? Tres síntomas, tres respuestas distintas
«Hace ruido» no es un diagnóstico: es el punto de partida. Lo que decide si esto se resuelve con 45 €, con 90 € o con nada de lo que hay en esta página es qué hace la consola además de sonar. Busca tu caso:
El ventilador se dispara a los diez minutos y ya no baja, pero el juego va fino, no hay cuelgues y no se apaga nunca. Muchas veces empezó hace meses y te has acostumbrado.
Es polvo, casi siempre. El disipador tiene un colchón de pelusa entre las aletas y el ventilador tiene que girar el triple para mover el mismo aire. El termointerfaz suele estar bien.
Qué toca: limpieza interna a fondo. Si al abrirla el termointerfaz está entero, te lo decimos y no lo cobramos.
La PS5 saca el mensaje de que la temperatura es alta y se apaga. La PS4 aguanta veinte o cuarenta minutos de juego exigente y se corta de golpe, y con juegos livianos no pasa nada.
Aquí sí es térmico y sí es completo: disipador atascado y termointerfaz degradado. La consola se está protegiendo sola; eso es bueno, pero no es gratis: cada apagón así es una parada de emergencia.
Qué toca: no sigas jugando «a ver si aguanta». Limpieza + termointerfaz nuevo, y cuanto antes.
Se apaga a los dos minutos de encenderla, o nada más arrancar. No sale imagen aunque la luz encienda. Pita tres veces y se va. Se reinicia sola estando fría.
Limpiar no lo va a arreglar. Eso apunta a fuente de alimentación, puerto HDMI, lector o un problema de placa. Es otra reparación y otro presupuesto.
Qué toca: diagnóstico. Y si nos lo cuentas antes, te ahorras traerla para que te digamos que no era esto.
Es lo normal, y equivocarse aquí es lo que sale caro. Dinos tres cosas: qué modelo es (mira la pegatina de debajo), si se apaga o sólo suena y cuánto tarda en ponerse a tope. Con eso te decimos si es limpieza, si es limpieza más termointerfaz o si no es ninguna de las dos, antes de que muevas la consola de casa.
Contarlo por WhatsAppLo que hay entre el chip y el disipador (y por qué no es lo mismo en cada PlayStation)
Dos metales pulidos, vistos de cerca, no se tocan: entre ellos quedan microhuecos llenos de aire, y el aire es un aislante malísimo. El termointerfaz es lo que rellena esos huecos para que el calor pase del chip al disipador. En una PlayStation hay tres tipos distintos conviviendo, y confundirlos es la razón número uno de las chapuzas que nos llegan:
Un compuesto cerámico o metálico en pasta. Barato, seguro, no conduce electricidad y se aplica en una capa finísima.
Cómo falla: se seca. Pierde el aceite que la mantenía plástica, se agrieta y aparecen puntos secos donde el calor deja de pasar. Es un consumible de verdad: en PS3 y PS4 sí se cambia por años.
Una aleación metálica líquida a temperatura ambiente. Conduce el calor muchísimo mejor que cualquier pasta — y también conduce la electricidad, por eso va contenida por un sellado en todo el perímetro.
Cómo falla: no se seca como la pasta, pero puede oxidarse o dejar zonas sin contacto. Sony rediseñó el disipador de la PS5 Pro con un ranurado que lo retiene mejor, señal de que el asunto le importaba. No es un mantenimiento de calendario.
Láminas de silicona blanda para los chips que no están a la misma altura que el disipador: memorias, bobinas, etapas de alimentación. Su trabajo es rellenar un hueco físico.
Cómo falla: se endurecen y se quedan como una galleta. Y aquí está la chapuza clásica: el grosor tiene que ser el mismo. Una más fina no llega a tocar; una más gruesa levanta el disipador y estropea el contacto del chip principal.
Qué lleva tu PlayStation y cada cuánto tiene sentido mirarla
La columna que más gente se salta es la última. No hay un intervalo único para «una PlayStation»: una PS4 Pro de 2018 y una PS5 de 2024 no juegan al mismo juego, ni siquiera con el polvo.
Qué incluye el servicio, punto por punto
«Limpieza y pasta» son tres palabras que en un taller significan cuarenta minutos de trabajo y en otro significan diez. Esto es lo que significan aquí:
Precios
La revisión y el presupuesto son gratis. El precio se cierra antes de empezar y lo apruebas tú; si al abrirla aparece algo distinto de lo previsto, se para y se te llama. Son precios «desde» por una razón honesta que explicamos justo debajo de la tabla.
Una consola que se apaga por temperatura no se rompe el primer día. Se rompe el día que la APU lleva meses trabajando al límite. Esta es la escala real, a proporción:
El salto no es del primer escalón al segundo: es del tercero al cuarto. Y una APU de PlayStation no se cambia — cuando se va, se cambia la consola.
Lo que puedes hacer tú esta tarde (y dónde tienes que parar)
Nos quita trabajo decirlo, pero hay una parte que es tuya, es gratis y no anula ninguna garantía. Si tu consola sólo hace ruido y lleva tiempo en un mueble cerrado, empieza por aquí antes de llamar a nadie:
Las tapas laterales de la PS5 están pensadas para salir: Sony lo documenta y debajo hay unos orificios de captura de polvo que se aspiran directamente. Consola apagada, desenchufada y fría. Diez minutos, cero riesgo y en muchas consolas se nota el mismo día.
La propia guía de seguridad de Sony pide 10 cm libres alrededor, nada de alfombra de pelo largo debajo, nada de mueble cerrado y nada de taparla con un trapo. El mueble del salón con puerta es el enemigo número uno de las consolas de Valencia en agosto.
Brocha suave y el aspirador cerca pero sin apoyar, para que se lleve lo que sueltas. En PS4 y PS3, esto es todo lo que se puede hacer sin abrir: no tienen colectores accesibles como la PS5.
En cuanto haya que quitar un tornillo con sello o levantar el chasis, se acabó la parte gratis: ahí empieza la garantía perdida, los tornillos de longitudes mezcladas y las cintas planas que se rompen mirándolas. Si el ruido sigue después de los tres pasos de arriba, el polvo está dentro y no sale soplando.
- Aire comprimido con el ventilador suelto. El chorro lo hace girar muy por encima de sus revoluciones y eso no le sienta bien. Si soplas, sujeta el aspa con el dedo. Y sopla siempre hacia fuera: hacia dentro sólo estás mudando el polvo al fondo del disipador, que es justo donde no quieres que esté.
- El aspirador metido en la consola abierta. Por fuera y a distancia, bien. Con la boquilla rozando la placa, no: la electricidad estática que genera un aspirador doméstico se descarga donde le apetece.
- Alcohol del botiquín para limpiar el chip. Lleva agua y a veces perfume y glicerina, y las dos cosas se quedan. Para eso hay isopropílico, que se evapora sin dejar nada.
Por qué el vídeo de quince minutos no cuenta lo que pasa cuando sale mal
Cambiar un termointerfaz no es difícil. Lo difícil es que las cinco cosas que pueden salir mal salgan bien a la vez, y ninguna avisa en el momento: la consola arranca, parece que funciona, y el problema aparece tres semanas después. Esto es lo que nos llega:
Cuándo te vamos a decir que no la traigas
Nos deja sin el trabajo, pero preferimos eso a cobrarte por algo que no te va a resolver el problema:
- Si la consola tiene menos de tres años y el fallo huele a fábrica. En España la garantía legal de los productos comprados desde 2022 es de tres años. Si tu PS5 se apaga por temperatura y la compraste hace dos, la respuesta correcta no somos nosotros: es la tienda o Sony, y sin que nadie la abra antes. Abrirla es exactamente lo que te deja fuera.
- Si se apaga en frío, se reinicia sola o no da imagen. Eso no es térmico. Puede ser la fuente, el HDMI, el lector o la placa. Limpiarla no arregla ninguna de las cuatro, y te habríamos cobrado una limpieza para nada.
- Si el ruido es metálico o rasca. Eso es el rodamiento del ventilador, y una limpieza no lo cura. O se cambia el ventilador, o el ruido se queda. Lo miramos antes de cobrar nada.
- Si es una PS3 Fat con la luz amarilla. El famoso YLOD es un problema de soldadura en el chip, y ninguna pasta térmica resucita una soldadura muerta. Hay quien te venderá un «reball» sin decirte que suele durar poco: nosotros te decimos primero lo que hay y decides tú con la información delante.
- Si el trabajo se acerca a lo que vale la consola. Una PS4 Fat de segunda mano ronda un precio que hace que ciertas reparaciones no tengan sentido. Te lo diremos aunque la conversación se acabe ahí, igual que hacemos con los portátiles con años.
- Si tu PS5 va perfecta y sólo querías «mantenimiento». Aspirarle los colectores, sí, y te enseñamos cómo. Abrirla para renovar el metal líquido sin ningún síntoma, no. Eso es cobrarte por asumir un riesgo que no necesitas.
De tu salón al taller y de vuelta, normalmente en 24-48 h
Por WhatsApp: modelo, qué hace y desde cuándo. Aquí ya te decimos si esto es limpieza, si es limpieza más termointerfaz, o si ni siquiera es térmico y te estarías moviendo para nada.
Sólo la consola y el cable de corriente: ni mandos, ni juegos, ni cables de más. Estamos en Campanar y también nos movemos por Valencia.
Temperaturas de partida, desmontaje y foto de lo que hay dentro. Si aparece algo que cambia el presupuesto —un ventilador tocado, una consola ya abierta antes—, se para y se te cuenta. Nunca al revés.
Montaje, juego exigente un rato largo y temperaturas otra vez. Te entregamos los dos números y la garantía de seis meses por escrito. Tus partidas y tus juegos, intactos.
Clientes de Valencia
«Llevé la PS4 convencido de que necesitaba pasta térmica porque me lo habían dicho en otro sitio. Me enseñaron el disipador lleno de pelusa, me hicieron la limpieza y me cobraron menos de lo que iba a pagar. Ya no se oye desde la cocina.»
«La PS5 se apagaba sola jugando y me daba pánico que la abriera alguien. Me explicaron lo del metal líquido antes de tocarla y me pasaron las temperaturas de antes y de después. Llevo tres meses sin un solo apagón.»
«Les escribí por WhatsApp y me dijeron directamente que lo mío no era limpieza, que era otra cosa, sin que fuera a llevarla. Me ahorraron el viaje y una factura. Volveré seguro.»
Ver todas las opiniones de clientes → · Reseñas por barrio →
Guías y servicios relacionados
Todo lo de arriba vale igual para un PC o un portátil, con los nombres cambiados. Si además de la consola tienes un equipo que hace ruido:
Preguntas que nos hacen de verdad
¿Cada cuánto hay que limpiar una PlayStation?
La limpieza de polvo, cuando el ventilador empiece a sonar más que hace un año — en la práctica, cada dos o tres años en un piso normal, y bastante antes si hay mascotas, alguien fuma o la consola vive en un mueble cerrado. El termointerfaz es otra historia y no va por calendario: en PS3 y PS4 la pasta sí se seca con los años y tiene sentido cambiarla en la misma intervención; en PS5 el metal líquido sólo se toca si hay síntoma. Quien te venda un cambio anual de metal líquido en una PS5 sana te está vendiendo un riesgo, no un mantenimiento.
¿Poner la PS5 vertical hace que se derrame el metal líquido?
Es la leyenda más repetida y está muy exagerada. La consola está diseñada para las dos posiciones y el metal líquido va contenido por un sellado perimetral que lo mantiene en su sitio; los casos que circulan por foros se asocian a sellados defectuosos, no a haberla puesto de pie. Dicho eso, tampoco es un asunto imaginario: Sony rediseñó el disipador de la PS5 Pro con un ranurado mecanizado para retener mejor el metal, y eso no se hace porque sí. Conclusión práctica: ponla como te quepa mejor, con sus diez centímetros de aire alrededor, y preocúpate del polvo, que es lo que de verdad se acumula.
¿Pierdo la garantía si me abrís la consola?
La del fabricante, sí: los sellos internos están para eso. Por eso lo primero que preguntamos es cuándo la compraste. En España, los productos comprados desde 2022 tienen tres años de garantía legal, así que si tu consola está dentro de ese plazo y el fallo puede ser de fábrica, te vamos a decir que la lleves a la tienda o al servicio oficial y que no la abramos nosotros. Fuera de garantía la cosa cambia: ahí la elección es entre el servicio oficial —más caro y con plazos de semanas— y un taller, y ahí sí estamos encantados de ayudarte. Lo que sí puedes hacer siempre, incluso en garantía, es quitarle las cubiertas a una PS5 y aspirar los colectores de polvo: eso lo documenta la propia Sony.
¿Puedo cambiar yo el metal líquido con un kit de internet?
Poder, puedes. La pregunta correcta es qué pasa si sale mal, y la respuesta es que no hay marcha atrás barata: el metal líquido conduce electricidad, una gota fuera del sellado hace de puente entre pistas y al encender se lleva por delante lo que toque. En una PS4 con pasta normal el peor escenario es tener que repetir el trabajo. En una PS5, el peor escenario es una consola muerta que vale cuatrocientos euros. Si aun así quieres intentarlo, hazlo con la consola fuera de garantía, con sellado nuevo —no reutilices el viejo— y sabiendo que el jersey de lana y las prisas son la mitad de los desastres.
¿Cuánto va a bajar la temperatura? ¿Se va a notar?
Depende de lo sucia que llegue, y por eso medimos antes: en una consola con el disipador tapado la diferencia se oye desde el sofá, y en una que ya estaba razonablemente limpia el cambio es pequeño y honestamente te lo diremos. Lo que sí notas siempre que había un problema real es lo otro: se acaban los apagones y los cuelgues en las partidas largas, y el ventilador deja de ir a tope desde el minuto diez. No prometemos un número concreto de grados porque depende de tu consola y de tu salón; prometemos enseñarte el de antes y el de después.
¿Se pierden mis partidas, mis juegos o lo que tengo instalado?
No. Esto es una intervención mecánica: se abre, se limpia, se cambia el termointerfaz y se cierra. No se formatea nada, no se toca el disco, no se cierra tu sesión y no hace falta que nos des ninguna contraseña. Sólo necesitamos la consola y el cable de corriente — ni mandos, ni juegos, ni el cable HDMI.
¿Por qué unos cobran 35 € y otros 120 € por «lo mismo»?
Porque no es lo mismo, aunque el anuncio se parezca. A 35 € nadie desmonta el disipador de una PS5, cambia el sellado del metal líquido y hace una hora de prueba de estrés: eso es una limpieza rápida por fuera, que para algunas consolas es exactamente lo que hace falta y está muy bien. Los 120 € suelen ser una PS5 o una PS5 Pro con metal líquido, sellado nuevo y almohadillas, que es otro oficio y otro riesgo asumido. Lo que sí debería hacerte sospechar es lo contrario: que te cobren metal líquido sin haber abierto la consola para ver si hacía falta. Por eso aquí la revisión va primero y es gratis.
¿Cuánto tarda y puedo esperarme?
Lo normal son 24-48 horas, y no es porque el trabajo dure tanto: es porque la prueba de estrés y las mediciones finales necesitan que la consola juegue un rato largo, y eso no se hace con el cliente esperando de pie. Si te corre mucha prisa, dilo al escribir y miramos si ese día se puede hacer en el momento — pero prefiérelo con calma, que la parte que evita sustos es justo la última.
¿Hacéis también Xbox, Nintendo Switch o PC gaming?
La lógica es idéntica —polvo, termointerfaz, almohadillas— pero cada máquina tiene su desmontaje y sus manías, así que escríbenos con el modelo y te decimos si te lo cogemos y por cuánto. En PC y portátil sí es nuestro pan de cada día: limpieza interna y cambio de pasta térmica, y también montaje de equipos gaming por piezas.
Dinos el modelo y qué hace
Con esos dos datos te decimos si lo tuyo es una limpieza de 45 €, un trabajo completo con termointerfaz nuevo, o algo que no se arregla limpiando — antes de que muevas la consola de casa y sin cobrarte por opinar.
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