Instalación de Software y Programas en Valencia
Instalar un programa es hacer doble clic, y no te vamos a fingir lo contrario. Lo que cuesta dinero de verdad es lo otro: la licencia que compras mal, la basura que se cuela por el camino y la suscripción que pagas por algo que existe gratis. De eso va esta página — y de decirte cuándo no nos necesitas.
El programa da igual. Lo que importa es de dónde lo bajas
Casi todo el malware doméstico que quitamos en Valencia entró por aquí, y por una razón muy tonta: la web falsa está encima de la de verdad en Google, porque ha pagado por estar ahí.
Las tres reglas que te ahorran una desinfección de 79 €:
- Baja del sitio del fabricante, no del primer resultado. Y si es un anuncio —pone «Patrocinado» en pequeñito—, baja hasta el resultado normal. Suena tonto y es el 90 % del problema.
- Nada de webs «recopilatorias» de descargas. Esas que te dan el programa envuelto en su propio instalador: el envoltorio es el negocio, y el negocio eres tú.
- Lee las casillas premarcadas. El «Siguiente, Siguiente, Siguiente» automático es como se instalan las barras del navegador y los «optimizadores». Van marcadas por defecto a propósito, contando con que no mires. Treinta segundos de leer valen una tarde de limpieza.
Si esto te suena porque ya te ha pasado, la solución está aquí: eliminación de virus y malware. Y si te llegó por correo, esto te interesa más.
La licencia de 15 € que se apaga sola a los seis meses
Este apartado no lo vas a encontrar en ninguna otra web de este servicio, y es el que más dinero te puede ahorrar hoy:
Windows u Office «original y legal» por el precio de un menú del día, en un marketplace cualquiera. Llega la clave, activa, y todo perfecto.
Lo que compraste realmente: casi siempre una clave de volumen o de un equipo ajeno, revendida sin permiso. Funciona porque el sistema aún no la ha detectado.
Y un día deja de activar. Meses después, sin avisar. El vendedor ya no está, no hay reclamación posible, y toca comprar otra vez. Es de lo que más nos llega.
El clásico español. Alguien te lo puso «y ya está», y funciona desde hace años. No te vamos a juzgar por eso: nos lo encontramos cada semana.
Pero mira la mecánica: es un programa cuyo trabajo es saltarse la seguridad de Windows. Para funcionar necesita que desactives el antivirus. Y desde ese momento ya no puedes saber qué más venía dentro.
Es el vector nº1 de los troyanos que quitamos. No por moralina: por estadística. Y lo que roban son contraseñas.
Que en la mayoría de los casos no necesitas ninguna de las dos cosas, porque lo que quieres hacer se hace gratis y legal.
Si usas Word y Excel para escribir cartas, llevar cuentas y abrir lo que te mandan, hay alternativas gratuitas que hacen exactamente eso — las tienes aquí abajo. Sin claves raras, sin activadores, sin suscripción y sin riesgo. Cero euros al año, legal, y punto.
Lo que estás pagando y podrías no pagar
Publicar esto nos quita ventas, y aun así: para el uso doméstico normal, casi todo tiene una alternativa gratis, legal y buena. Te la instalamos igual, y también te decimos cuándo la de pago sí merece la pena — porque a veces la merece.
Cinco casos en los que esto sí es un trabajo
No por instalar, sino por todo lo que rodea a la instalación:
No es un programa: son veinte, más el correo, más la impresora, más quitar el bloatware con el que viene de fábrica. Eso es una tarde larga y ahí sí compensa. Va con el traspaso de todo lo tuyo.
El caso donde «doble clic» no vale de nada: el certificado de la FNMT, Cl@ve, la firma digital y los navegadores que se pelean entre ellos. Tiene su propia página porque da para una.
AutoCAD, contabilidad, gestión, licencias de red o flotantes, entornos de desarrollo. Aquí la instalación es lo de menos: lo que cuesta es que la licencia y la red se entiendan.
Cinco ordenadores iguales, las mismas licencias, el mismo correo y todos con la misma configuración. Con factura y sin parar el trabajo: empresas y autónomos.
Perfectamente válido, y no hace falta justificarlo. Si te da miedo pinchar donde no debes, lo hacemos nosotros y te explicamos qué hemos hecho. Es la mitad de nuestra asistencia a personas mayores.
Dinos qué quieres instalar y para qué. Te decimos si hay una versión gratis que te sirve, de dónde bajarlo sin sustos y si de verdad hace falta que vayamos. Gratis, por WhatsApp.
Preguntar por WhatsAppPrecios
Cobramos el trabajo. Las licencias, si hacen falta, se pagan aparte y a lo que cuestan — nosotros no ganamos nada por venderte la cara. Y si tu caso se resuelve gratis, te lo decimos y no hay factura.
Cuándo te diremos que no nos llames
Nos deja sin el trabajo del día, pero preferimos eso a cobrarte por algo que puedes hacer solo:
- Si es un programa normal. Chrome, Zoom, VLC, Spotify, el programa de tu impresora. Es un doble clic. Te decimos de dónde bajarlo sin sustos y lo haces en cinco minutos.
- Si lo que querías ya lo tienes. Pasa constantemente: PDF los abre tu navegador, copia de seguridad la trae Windows, y el antivirus ya está puesto de fábrica. Antes de instalar nada, miramos si hace falta.
- Si el programa que quieres no es el que necesitas. Mucha gente pide Office cuando lo que hace es escribir cartas y llevar cuentas — y para eso hay opciones gratis que le sirven igual. Preguntamos para qué antes de instalar el qué.
- Si se puede hacer en remoto. Casi todo el software se resuelve por conexión remota, sin que nadie se mueva de casa y más barato. Te decimos honestamente si tu caso es de esos: remoto o visita a domicilio.
- Si el problema no es de software. «Va lento, instálame algo que lo acelere» es la petición más habitual y no tiene solución por software: esa lentitud viene del disco, del calor o de la memoria. No existe el programa que arregle eso, por mucho que se anuncie.
Cómo trabajamos
No preguntamos qué programa quieres: preguntamos qué necesitas hacer. Muchas veces la respuesta es más barata que la pregunta.
Te decimos las tres opciones con su precio real y sus pegas, incluida la de «no instales nada, ya lo tienes». Decides tú.
De la web del fabricante, con las casillas leídas una a una y sin acompañantes. Y la licencia a tu nombre, no al nuestro.
Un programa instalado que no sabes abrir no sirve de nada. Nos quedamos hasta que lo has usado tú, y te dejamos las claves apuntadas.
Clientes de Valencia
«Llamé para que me instalaran Office y me preguntaron para qué lo usaba. Al final me pusieron la alternativa gratis, que hace lo mismo que yo necesito. Me cobraron el rato y me ahorraron la suscripción.»
«Compré una clave de Windows baratísima y a los meses dejó de activar. Me explicaron por qué había pasado y lo dejaron legal de una vez. Ojalá lo hubiera consultado antes.»
«Portátil nuevo y me lo dejaron con todo puesto en una tarde: programas, correo, la impresora y las fotos del viejo. Y sin toda la porquería que traía de fábrica.»
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Preguntas que nos hacen de verdad
¿De verdad hace falta pagar por instalar un programa?
Para Chrome, Zoom o VLC, no. Es un doble clic y te lo decimos aunque nos deje sin el trabajo. Lo que sí es un trabajo de verdad es un equipo nuevo entero —veinte programas, el correo, la impresora y quitar el bloatware de fábrica—, los certificados digitales, los programas profesionales con licencia de red, o varios puestos de una oficina configurados iguales. Y hay una razón perfectamente válida para llamarnos aunque sea sencillo: no querer arriesgarte a pinchar donde no debes. Eso no hay que justificarlo.
He visto una clave de Windows u Office por 15 €. ¿Es legal?
Casi nunca, aunque la anuncien como «original». Lo que se vende a ese precio suele ser una clave de volumen —pensada para empresas y para muchos equipos— o la clave de un ordenador ajeno, revendida sin permiso. Activa perfectamente el primer día, y ese es el problema: crees que has hecho un buen negocio. Meses después deja de activar sin avisar, el vendedor ya no existe y no hay a quién reclamar. Es de lo que más nos llega. Antes de comprar una, pregúntanos: son dos minutos y te ahorras comprarla dos veces.
¿Puedo usar Office «activado» con un programa que me pasaron?
Puedes, y muchísima gente en Valencia lo hace — no vamos a fingir lo contrario ni a darte un sermón. Pero mira la mecánica sin moralina: un activador es un programa cuyo trabajo consiste en saltarse la seguridad de Windows, y para funcionar te pide desactivar el antivirus. Desde ese momento ya no hay forma de saber qué más venía dentro. Es el vector número uno de los troyanos que quitamos, y lo que roban son contraseñas del banco y del correo. Ahorras 70 € una vez y te juegas eso. Si el motivo era el precio, hay opciones gratis y legales que probablemente te sirvan igual.
¿Qué antivirus me recomendáis instalar?
Ninguno: el que ya tienes. El Windows Defender que viene puesto de fábrica es bueno de verdad, no consume, no te saca ventanas para venderte nada y no hay que pagarlo. Esa es la parte que casi ninguna web de este servicio te dice, porque no vende. Lo que sí hacemos gratis es comprobar que está bien configurado y que no lo tienes desactivado sin saberlo — pasa más de lo que parece, sobre todo si alguien instaló un activador. Si aun así quieres uno de pago, te lo ponemos y sin sermones, pero lee esto antes.
¿Se pierden mis archivos al instalar programas?
No. Instalar un programa no toca tus documentos, tus fotos ni nada tuyo: sólo añade software. La excepción es la instalación limpia de Windows, que sí formatea el disco — y ahí el procedimiento es otro: primero se copian todos tus datos, se comprueba que están de verdad y sólo después se toca nada. Esa comprobación previa es la parte que más veces se salta la gente que lo hace por su cuenta, y es justo donde se pierden las fotos.
¿Se puede hacer en remoto o tenéis que venir?
La mayor parte del software se resuelve perfectamente en remoto: nos conectamos, lo dejamos hecho y no se mueve nadie de casa. Es más rápido y más barato para ti, así que cuando se puede, lo decimos. Lo que sí necesita visita es lo que toca hardware —una impresora, un lector de tarjetas, un equipo nuevo que hay que montar— y los casos en los que prefieres tener a alguien delante explicándotelo. Al escribirnos te decimos honestamente en cuál de los dos estás: aquí está la comparativa.
¿Podéis instalarme algo que acelere el ordenador?
No existe, y es la petición que más recibimos. Los programas que prometen «acelerar el PC» y «limpiar el registro» no producen ninguna mejora medible —eso quedó desmentido hace más de una década— y varios de ellos son parte del problema: se instalan en el arranque, sacan avisos para venderte la versión de pago y algunos traen publicidad dentro. Hemos quitado más lentitud causada por optimizadores que arreglada por ellos. La lentitud real viene del disco, del calor o de la memoria, y eso se diagnostica y se arregla, no se instala.
Dinos qué necesitas hacer, no qué programa quieres
Te decimos si hay una versión gratis que te sirve, de dónde bajarlo sin sustos y si de verdad hace falta que vayamos. Gratis, por WhatsApp, y con la respuesta honesta incluso cuando es «esto lo haces tú en cinco minutos».
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