Actualización de Hardware y Montaje de PC en Valencia
Antes de venderte piezas, te decimos cuáles se pueden poner en tu equipo — porque en un portátil son dos, y en una torre depende de la placa que lleve dentro. Mano de obra desde 49 € y los componentes al precio que cuestan: no ganamos nada por venderte la pieza cara.
¿Torre o portátil? Son dos conversaciones distintas
Todo lo que sigue depende de esto. Mucha gente llega pidiendo una gráfica para un portátil y se lleva el chasco; preferimos que el chasco te lo lleves aquí, gratis, y no después de haber comprado algo.
SÍ se puede: poner un SSD (la mejora más bestia que existe) y ampliar la RAM si el modelo tiene ranura libre.
NO se puede: cambiar la gráfica (va soldada), cambiar el procesador (va soldado), y en muchos equipos finos ni siquiera la RAM.
Por eso lo primero que preguntamos es el modelo exacto —ese código raro de la pegatina de abajo—: con él sabemos en cinco minutos qué admite tu equipo y qué no, antes de que compres nada.
SÍ se puede: SSD, RAM, gráfica, procesador, fuente, refrigeración. Una torre bien planteada se va renovando por partes durante años.
Los dos límites reales: la placa base (decide qué procesador y qué tipo de RAM admite — DDR4 y DDR5 ni siquiera encajan físicamente) y la fuente de alimentación, de la que nadie se acuerda hasta que el PC se apaga solo jugando.
Si la placa es muy antigua, cambiar el procesador arrastra placa + RAM + a veces fuente. Eso ya no es un upgrade: es un ordenador nuevo con la caja vieja.
Es lo normal, y no hace falta que lo averigües tú. Mándanos el modelo del equipo —o una foto de la pegatina— y para qué lo usas: trabajo, juegos, edición, o que deje de desesperarte. Con eso te decimos qué admite, qué le hace falta de verdad y qué te vas a gastar, antes de tocar nada y sin coste.
Preguntar por WhatsAppEl orden correcto, y por qué casi todo el mundo lo hace al revés
Hay un orden en el que las mejoras se notan, y es casi siempre el mismo. La mayoría de la gente nos escribe preguntando por el número 3 cuando aún no ha hecho el número 1 — y el 1 cuesta cuatro veces menos y se nota diez veces más:
Si aún tienes disco mecánico —de los que hacen ruidito—, esto no es una mejora: es otro ordenador. De arrancar en tres minutos a arrancar en quince segundos.
Barato y brutal. No hay ninguna otra pieza que se le acerque en relación mejora/precio. Ninguna.
Para cuando con una cosa va bien pero con el navegador lleno de pestañas se ahoga. Con 8 GB hoy se sufre; 16 GB es el punto dulce de 2026.
Ojo: más RAM no acelera nada si no te faltaba. Pasar de 16 a 32 «por si acaso» no se nota. Cuánta necesitas de verdad.
Sólo en torre, y sólo si juegas, editas vídeo o renderizas. Para navegar y ofimática no aporta absolutamente nada.
Aquí es donde se tira el dinero: una gráfica cara sobre un procesador viejo rinde a medias. Es el cuello de botella, y hay que mirarlo antes.
El último de la lista por una razón: casi nunca se cambia solo. Suele arrastrar placa base y RAM nuevas, porque el socket ya no existe.
Cuando esto pasa, te lo diremos: ya no estás actualizando, estás comprando un PC nuevo a plazos y con más trabajo.
El cuello de botella: por qué una pieza cara puede no notarse
Un ordenador va a la velocidad de su componente más lento, igual que una autopista de ocho carriles no sirve de nada si termina en un peaje de uno. Esto es lo que separa un upgrade que funciona de 600 € tirados:
Por eso miramos el conjunto antes de recomendar nada. A veces la conclusión es incómoda: con tu procesador, la gráfica que tiene sentido es una más barata de la que venías pensando — y el dinero que sobra se nota más en un SSD o en memoria. Otras veces es al revés y hay margen de sobra. Pero eso no se sabe por el nombre de la pieza: se sabe mirando qué hay dentro y para qué lo usas.
Los cinco errores que se pagan comprando piezas por tu cuenta
Comprar el componente es la parte fácil y la que todo el mundo hace primero. Estas son las cinco formas habituales de acabar con una pieza que no encaja, no cabe o no rinde:
- RAM que no entra o no funciona. DDR4 y DDR5 no son intercambiables: tienen la muesca en otro sitio y no encajan, por mucho que la caja diga «16 GB». Y aunque sea del tipo correcto, hay que mirar si quedan ranuras libres, cuánto admite la placa como máximo y si conviene emparejarla con la que ya tienes. DDR4 vs DDR5, explicado.
- Gráfica nueva con la fuente vieja. El error más caro de todos, porque no falla el día uno: falla a las dos semanas, apagándose de golpe en mitad de una partida. Una gráfica potente pide corriente que una fuente de 400 € de hace años no puede dar — y una fuente barata que muere puede llevarse la placa por delante. La fuente es la pieza más aburrida y la que más daño hace.
- La pieza que no cabe. Suena a broma hasta que te pasa: las gráficas actuales son enormes y no entran en cualquier caja, y los disipadores altos chocan con la tapa lateral. Se mide antes, no después.
- En portátil: comprar RAM que va soldada. Pides 16 GB, llegan, abres el equipo y descubres que la memoria es parte de la placa. No hay ranura. No hay nada que hacer. Eso se comprueba con el modelo exacto antes de pagar, y son dos minutos.
- Montar sin actualizar la BIOS. Muy fino y muy frustrante: hay placas que no arrancan con un procesador más nuevo si no se les actualiza antes el firmware — con el procesador viejo aún puesto. Si ya lo has quitado, tienes un PC que no enciende y no entiendes por qué. Cuándo y cómo se actualiza la BIOS.
Por eso la compatibilidad la miramos antes de que compres. Es gratis, son diez minutos de WhatsApp, y es la parte del servicio que más dinero te ahorra — incluso si al final montas tú.
«Mi PC no es compatible con Windows 11» — casi siempre sí lo es
Con Windows 10 ya sin actualizaciones de seguridad, mucha gente en Valencia se ha encontrado el mensaje de «este equipo no cumple los requisitos» y ha dado por hecho que le toca comprar ordenador. En una buena parte de los casos, es mentira, y no cuesta ni un euro arreglarlo: el equipo sí tiene el chip de seguridad que Windows pide, pero viene desactivado de fábrica en la BIOS. Se activa, se reinicia, y el mismo ordenador que «no era compatible» pasa a serlo.
Es la consulta más agradecida que atendemos, porque la respuesta suele ser «no te gastes nada». Y cuando el equipo de verdad no llega, entonces sí hablamos: a veces con un SSD y memoria queda perfecto unos años más, y a veces lo honesto es que estrenes equipo y te lo dejemos configurado con todo lo tuyo dentro. Aquí está el detalle: actualizar a Windows 11 sin errores.
Precios
Cobramos la mano de obra. Los componentes te los pasamos a lo que cuestan, con la factura del proveedor si la quieres ver — o los compras tú y nosotros los montamos, nos da igual. Es la única forma de que te podamos recomendar la pieza barata cuando la barata es la que te conviene.
Actualizar, montar a medida o comprar hecho
Las webs de este servicio suelen comparar «upgrade» contra «comprar nuevo» y ganar siempre. En realidad hay tres caminos y el bueno depende de lo que tengas y de para qué lo quieras:
Cuándo te diremos que no actualices
Nos deja sin la venta del día, pero preferimos eso a cobrarte por algo que no te va a servir:
- Si la plataforma está muerta. Placas con memoria DDR3 y sockets que ya no se fabrican: para poner un procesador actual hay que cambiar placa, memoria y a menudo la fuente. Eso ya no es actualizar, es un PC nuevo con la caja vieja y más trabajo. Te lo decimos y decides tú.
- Si lo que te sobra es RAM. Pasar de 16 a 32 GB porque «va lento» no hace nada: la memoria que no te falta no acelera. Lo comprobamos en dos minutos y, si no era eso, no te la vendemos.
- Si es un portátil y esperabas gráficos. No hay ninguna pieza que ponerte. Lo que sí ayuda es que deje de ahogarse por calor, porque un portátil gaming sucio rinde a la mitad — y eso sí lo notas.
- Si el disco está fallando. Primero copia de seguridad y disco nuevo. Montar piezas sobre un disco que se muere es construir sobre arena.
- Si lo que va lento es el software, no el hardware. Pasa más de lo que parece: el equipo tiene de sobra y lo que lo frena es lo que arranca solo. Ahí no hace falta comprar nada — se arregla optimizando, y sale mucho más barato.
Del WhatsApp al benchmark
El modelo del equipo y el uso real: jugar, editar, trabajar, o que deje de desesperarte. El uso decide la pieza, no el catálogo.
Compatibilidad, cuello de botella y presupuesto, con la recomendación clara — incluida la de «con esto ya vas servido, no gastes más».
En tu casa y delante de ti si es sencillo. Con drivers limpios —no encima de los viejos— y sin tocar tus datos ni tus programas.
Test de memoria, temperaturas bajo carga y el antes/después medido. Si una pieza viene defectuosa, se ve aquí y no dentro de un mes.
Clientes de Valencia
«Iba a comprarme una gráfica de 700 € y me dijeron que con mi procesador no la iba a aprovechar ni a medias. Acabé gastando la mitad y va perfecto. Podían haberme vendido la cara y callarse.»
«Pedí ampliar la RAM del portátil y me miraron el modelo antes de nada: venía soldada. Me lo dijeron por WhatsApp, gratis, y me ahorraron comprar algo inservible.»
«Un SSD y memoria en un portátil de 2016 y ha vuelto a la vida. Me habían dicho en dos sitios que ya no valía la pena y llevo dos años usándolo sin problema.»
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Preguntas que nos hacen de verdad
¿Se le puede poner una gráfica mejor a mi portátil?
No, y quien te diga que sí te está engañando. En un portátil la gráfica está soldada a la placa base: no es una pieza que se saque, es parte de la placa. No existe ninguna tienda ni servicio técnico que lo haga, ni aquí ni en ningún sitio, y las «gráficas externas» por cable son un mundo aparte, caro y con sus propias pegas. Lo que sí puede devolverle rendimiento a un portátil gaming es la temperatura: uno lleno de polvo se frena solo y pierde la mitad. Eso se arregla y se nota.
¿Merece la pena actualizar mi ordenador o compro uno nuevo?
Depende de la base. Un equipo de hace 6 u 8 años con un SSD y memoria suele quedar perfecto para navegar, correo y ofimática por una fracción de lo que cuesta uno nuevo: es la inversión más rentable que existe en informática. En cambio, si la placa lleva memoria DDR3 y un socket descatalogado, cualquier mejora seria arrastra placa, RAM y fuente — y eso ya es un ordenador nuevo con pasos extra. La diferencia no se ve por fuera, pero se sabe en cinco minutos mirando el modelo. Y te lo diremos claro incluso cuando la respuesta sea «no gastes nada aquí».
¿Puedo comprar yo los componentes por internet?
Claro, y nos parece bien: cobramos la mano de obra, no la pieza, así que nos da igual de dónde salga. Lo único que te pedimos es que nos consultes antes de darle a comprar — es gratis y es donde de verdad te ahorramos dinero. Casi todos los problemas que vemos vienen de piezas compradas a ciegas: memoria del tipo que no es, gráficas que no caben en la caja o que la fuente no puede alimentar, o RAM para un portátil que la lleva soldada. Devolver eso es un lío; comprobarlo antes son dos minutos.
¿Voy a perder Windows, mis programas o mis archivos?
No. Al ampliar memoria o montar una gráfica no se toca nada tuyo. Y al cambiar a un SSD tampoco: se clona el sistema entero, con tu Windows, tus programas y tus datos, y al encender está todo donde estaba — sólo que arranca en quince segundos. Reinstalar desde cero sólo se hace si tú lo pides o si el sistema viejo estaba tan tocado que arrastrarlo no tenía sentido, y en ese caso se consulta primero y se copia todo antes.
Si pongo más RAM, ¿irá más rápido?
Sólo si te faltaba. Es el malentendido más extendido de la informática doméstica: la RAM no es un acelerador, es espacio de trabajo. Si tienes 8 GB y trabajas con veinte pestañas abiertas, ampliar se nota muchísimo. Si ya tienes 16 y el equipo va lento, pasar a 32 no va a cambiar absolutamente nada — la lentitud viene de otro sitio, casi siempre del disco. Se comprueba en dos minutos qué memoria estás usando de verdad, y si no era eso, te lo decimos y no te vendemos nada.
¿Montáis en casa o hay que llevar el equipo?
Las ampliaciones normales —memoria, SSD, una gráfica en una torre— se hacen en tu casa, delante de ti, y en la misma visita queda todo probado. Al taller sólo va lo que lo requiere de verdad: un cambio de placa base o un montaje completo desde cero, que son horas de trabajo y necesitan mesa. En ese caso te decimos el plazo antes de llevárnoslo y vuelve montado, con Windows instalado y probado, no «en teoría funcionando».
¿Qué garantía tiene el montaje?
El trabajo lo garantizamos nosotros por escrito, y las piezas llevan la garantía de su fabricante, que suele ser de años. La parte importante viene antes: probamos el equipo bajo carga antes de irnos —test de memoria, temperaturas, rendimiento medido— porque un módulo de RAM defectuoso o una gráfica que calienta de más se detecta ahí, en la primera hora, y no dentro de tres semanas cuando ya no sabes a quién reclamar. Las condiciones completas están en garantía y condiciones.
Dinos el modelo y para qué lo usas
Con eso te decimos qué admite tu equipo, qué pieza se nota de verdad y cuál no te hace falta — antes de que compres nada y sin coste. También si la respuesta es «así ya vas bien».
Escribir por WhatsAppAv. de Pius XII, 2 — Campanar, Valencia · A domicilio en Valencia · Componentes sin margen
Antes de actualizar componentes, recomendamos una diagnóstico profesional para evitar gastos innecesarios.
Si tu equipo presenta lentitud general, combina el upgrade con la optimización del sistema para resultados completos.
Revisa tarifas actualizadas de montaje y ampliaciones en servicios y precios antes de solicitar el servicio.