Rendimiento · Guía 2026

Windows 11 lento después de actualizar: por qué y qué hacer

Antes de tocar un solo ajuste, responde a una pregunta: ¿cuántos días hace que se actualizó? Si son menos de dos o tres, lo más probable es que Windows siga trabajando por dentro y que las «10 soluciones» que has leído no cambien absolutamente nada. Aquí primero descartamos eso, después miramos qué proceso concreto se está comiendo tu equipo, y sólo al final tocamos ajustes — ordenados por lo que de verdad se nota.

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Guía paso a paso, gratis Sin programas «aceleradores» Y si te atascas, estamos en Valencia
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Windows 11 lento después de actualizar: diagnóstico del rendimiento y optimización en Valencia
2–3 días
Lo que Windows puede tardar en terminar su trabajo interno tras una gran actualización. En disco duro clásico, más
1
El componente que decide casi todo el resultado: el disco. Si es mecánico, lo demás es ruido
20–30 GB
Lo que ocupa la copia del Windows anterior que la actualización deja en tu disco. Si ibas justo, ahí tienes media explicación
La razón por la que esos listados de «10 soluciones» no te funcionan: están escritos para un Windows lento en general, y lo tuyo es un Windows lento después de actualizar, que no es lo mismo. Cuando termina una actualización grande, el sistema no ha terminado: se queda horas —o días, si tienes disco mecánico— reconstruyendo el índice de búsqueda, reoptimizando el disco, descargando drivers nuevos por su cuenta, analizando la compatibilidad del equipo y volviendo a aprender qué programas usas. Todo eso consume el ordenador de verdad, y va a acabar solo. Desactivar efectos visuales mientras eso ocurre no acelera nada: sólo hace que parezca que probaste algo. Primero se comprueba si el sistema está ocupado. Después, si sigue lento, ya hablamos de ajustes — y no todos valen lo mismo.
El nudo

¿Cuánto hace que se actualizó?

La respuesta cambia todo lo que deberías hacer a continuación. Sitúate aquí antes de seguir leyendo:

MENOS DE 3 DÍAS · ESPERA
Acaba de actualizarse

El disco va al 100 % sin que tú hagas nada, el ventilador no para, y todo tarda el doble aunque no tengas nada abierto.

Es el sistema terminando. Comprueba en el Administrador de tareas si el que manda es uno de los procesos de la tabla de abajo. Si lo es, no toques nada más.

Qué hacer: deja el equipo encendido, enchufado y sin usar unas horas —una noche es lo ideal— y vuelve a mirarlo. Es gratis, no tiene riesgo, y resuelve más casos que cualquier ajuste.

MÁS DE UNA SEMANA · ES REAL
Ya pasó tiempo y sigue igual

Han pasado días, has reiniciado varias veces y el equipo sigue arrastrándose. Aquí ya no es el proceso de actualización.

Ahora sí hay algo que arreglar, y hay dos sospechosos por delante de todos los demás: cosas que la actualización cambió sin avisarte, y un equipo que se ha quedado corto para lo que le pides.

Qué hacer: mira primero lo que la actualización te cambió y luego la jerarquía de lo que sirve. En ese orden, no al revés.

SIEMPRE FUE LENTO · OTRO TEMA
Ya iba lento antes de actualizar

Si eres sincero, el equipo ya tardaba en arrancar y en abrir cosas antes de la actualización. Windows 11 lo ha hecho más evidente, pero no lo empezó.

No es un problema de actualización, es de hardware o de acumulación, y buscar ajustes de Windows 11 te va a hacer perder la tarde.

Qué hacer: ve directo a la guía que corresponde: por qué mi ordenador funciona lento.

Diagnóstico en 30 segundos

Qué proceso se está comiendo tu ordenador

Pulsa Ctrl + Shift + Esc, pincha en la columna «CPU» y luego en «Disco» para ordenar de mayor a menor, y mira quién está arriba. Ese nombre te dice qué está pasando de verdad — y si hay que hacer algo o simplemente esperar.

Lo que ves arriba del todo Qué está haciendo Qué hacer
Antimalware Service Executable Windows Defender haciendo el análisis completo que se lanza después de actualizar Esperar. Acaba solo. No lo desactives
Microsoft Compatibility Telemetry Revisando la compatibilidad del equipo tras el cambio de versión Esperar. Es temporal y termina
Windows Modules Installer Worker Terminando de instalar y limpiar componentes de la actualización Esperar, y déjalo enchufado
Microsoft Windows Search Indexer Reconstruyendo el índice de búsqueda desde cero. En disco mecánico puede tardar días Esperar. Si eterniza, se puede acotar a tus carpetas
Servicio de optimización de unidades Reorganizando el disco después del cambio de versión Esperar, mejor con el equipo en reposo
El disco al 100 % sin un proceso claro Disco mecánico saturado. La causa número uno de lentitud real en Windows 11 Aquí sí hay algo que hacer · ver abajo
Memoria al 90 % con poco abierto Te falta RAM para lo que Windows 11 pide de base Ampliar memoria, si el equipo lo admite
Un proceso con nombre raro que no reconoces Puede ser minado o adware colado en la actualización de algún programa revisar malware →
Regla para leer esta tabla: si el que manda es un proceso de Windows, el sistema está trabajando y la respuesta casi siempre es esperar. Si no hay ningún proceso destacado y aun así el disco está al 100 %, el problema es el disco en sí. Y si lo que está al límite es la memoria, ningún ajuste te lo va a arreglar. Aquí tienes el manejo completo de esta herramienta: el Administrador de tareas, explicado.
Específico de «después de actualizar»

Cinco cosas que la actualización te cambió sin avisar

Esto es lo que no encontrarás en una guía genérica de «acelerar Windows», y es justo lo que explica que antes iba bien y ahora no. Una actualización grande no respeta del todo tu configuración:

1
Tu driver gráfico, sustituido

Windows Update instala su propia versión del controlador de vídeo, más genérica que la que tenías. Es la causa clásica de que después de actualizar todo vaya «a tirones» aunque el equipo sea bueno. Reinstalar el driver correcto, o si quedó sucio, limpiarlo del todo con DDU.

2
El plan de energía, reseteado

Vuelve a «Equilibrado» aunque tú lo tuvieras en máximo rendimiento. En un sobremesa se nota, y en un portátil enchufado también. Configuración → Sistema → Batería y energía → modo de energía.

3
Programas de inicio, reactivados

Los que habías desactivado vuelven a arrancar solos, y la actualización añade los suyos. Ctrl+Shift+Esc → pestaña «Inicio» → ordena por «Impacto» y quita los de impacto alto que no uses a diario. No toques el antivirus ni nada que ponga «audio», «gráficos» o «touchpad».

4
20–30 GB menos de disco libre

La actualización guarda tu Windows anterior en una carpeta por si quieres volver, y ocupa muchísimo. Si tu disco iba justo, esa es media explicación: por debajo del 10–15 % libre, cualquier Windows se arrastra. Se borra sola a los diez días, o tú desde Configuración → Sistema → Almacenamiento. Ojo: al borrarla pierdes la opción de volver atrás.

5
Widgets y contenido recomendado, de vuelta

Vuelven a activarse y descargan cosas en segundo plano. En un equipo holgado no lo notarás; en uno justo, sí. Configuración → Personalización → Barra de tareas para los widgets, y en Inicio quita las recomendaciones.

Antes de tocar nada

Crea un punto de restauración. Son dos minutos y te deja deshacer cualquier cosa de esta página si se tuerce. Es la red de seguridad que casi ninguna guía menciona.

Cómo se crea
Lo que de verdad se nota

Los ajustes no valen todos lo mismo

El problema de las listas de diez soluciones es que ponen al mismo nivel cambiar el disco y desactivar animaciones, y no se parecen en nada. Esta es la jerarquía honesta:

TRANSFORMA EL EQUIPO

Pasar de disco duro a SSD. No es una mejora, es otro ordenador: se pasa de arranques de minuto y medio a quince o veinte segundos, y de esperar a cada clic a no esperar. Si tienes disco mecánico, este es el único punto de la página que importa: los otros nueve juntos no llegan ni de lejos.

Ampliar la memoria. Windows 11 con 4 GB vive intercambiando datos con el disco todo el rato. Con 8 GB se comporta y con 16 va sobrado para uso normal.

AYUDA DE VERDAD

Quitar programas del inicio — sobre todo los de impacto alto que se abren solos y no usas. Es lo que más se nota de lo gratis.

Poner el driver gráfico correcto, el del fabricante y no el genérico de Windows Update.

Dejar espacio libre por encima del 15 %, y descartar malware con un análisis completo si algo no cuadra.

CASI NO HACE NADA

Desactivar efectos visuales: en un equipo con gráfica integrada moderna, la diferencia es difícil de percibir. Pruébalo si quieres, pero no esperes el milagro que prometen.

Desinstalar aplicaciones preinstaladas que no arrancan solas: liberan disco, no velocidad.

«Limpiar el registro»: no acelera nada y puede romper cosas. Lo explicamos aparte, con lo que dicen las pruebas: ¿vale la pena limpiar el registro?

La letra pequeña de los trucos

Lo que te cuesta cada «optimización» que nadie menciona

Cada cosa que se desactiva estaba haciendo algo. A veces compensa y a veces no, pero deberías decidirlo sabiéndolo:

  • Desactivar el indexado de búsqueda te deja el buscador de Windows prácticamente inservible: buscar un archivo pasa de ser instantáneo a tardar minutos. En un SSD el indexado apenas molesta, así que este truco sólo tiene sentido en discos mecánicos, y aun así te lo cobra en comodidad todos los días. Mejor: limitarlo a tus carpetas en lugar de apagarlo.
  • Desactivar Windows Defender «para que vaya más rápido» es cambiar unos segundos por quedarte sin antivirus. Si va a tope justo después de actualizar, es porque está haciendo el análisis completo de rutina: se le pasa. Sobre si necesitas otro antivirus.
  • Los programas «aceleradores» y los limpiadores todo en uno no hacen nada que no puedas hacer tú desde Configuración, y muchos añaden lo suyo al inicio — es decir, dejan el equipo un poco más lento que antes. Si un programa promete acelerar tu PC un 300 %, ya sabes qué es.
  • Desactivar servicios a mano siguiendo una lista de internet es la forma más habitual de quedarse sin impresora, sin sonido o sin actualizaciones semanas después, sin relacionarlo con lo que hiciste. Si vas a hacerlo, crea antes un punto de restauración y anota lo que tocas.
La pregunta de 2026

¿Y si vuelvo a Windows 10?

Esta respuesta ha cambiado, y buena parte de lo que se lee por ahí está desactualizado:

  • Windows 10 dejó de tener soporte el 14 de octubre de 2025. Ya no recibe mejoras ni asistencia. Microsoft mantiene un programa de actualizaciones de seguridad extendidas para uso doméstico —gratis vinculando tu cuenta o pagando una cuota única— que sólo entrega parches críticos, y con fecha de caducidad. Es un puente, no un destino.
  • Si actualizaste hace menos de diez días, volver es sencillo y sin perder nada: Configuración → Sistema → Recuperación. Pasado ese plazo, la carpeta del Windows anterior desaparece y volver significa reinstalar desde cero.
  • Nuestra opinión, y va contra lo que te ahorraría trabajo a ti: volver casi nunca resuelve el problema real. Si el equipo va lento con Windows 11 por tener disco mecánico o 4 GB de memoria, con Windows 10 irá algo mejor y seguirá yendo mal — y encima con un sistema que caduca. El dinero rinde más en un SSD que en dar marcha atrás.
  • Cuándo sí tiene sentido: cuando hay un programa concreto de trabajo que no funciona en Windows 11 y no tiene alternativa. Ahí no es cuestión de velocidad y la decisión es otra. Si aún no has dado el salto, aquí está cómo actualizar sin llevarte sustos.
Cuando el ajuste ya no llega

Cuándo deja de ser cuestión de ajustes

Si has llegado hasta aquí y el equipo sigue arrastrándose, el problema ya no está en Windows. Estos son los precios reales de lo que sí lo arregla, por si prefieres hacerlo tú o compararlo con lo que te pidan:

Qué hace falta Cuándo Mano de obra Pieza
Optimización completa El hardware da de sí, pero el sistema está saturado de años de uso desde 69 € Sin pieza
Cambio a SSD con tus datos Si tienes disco mecánico: esto primero desde 40 € SSD 500 GB–1 TB: 35–80 €
Ampliación de memoria Si tienes 4 GB, o si la memoria vive al 90 % con poco abierto desde 40 € Módulo 8–16 GB: 20–55 €
Instalación limpia de Windows Errores raros, pantallazos, o venías arrastrando el sistema desde Windows 7 u 8 desde 60 € Sin pieza
Desinfección Procesos desconocidos, publicidad, el navegador cambiado desde 79 € Sin pieza
Y cuándo te diremos que no gastes: si el equipo es de hace diez años, con dos núcleos y una memoria que no se puede ampliar, ni el mejor SSD lo va a poner al día — te lo diremos antes de cobrarte por intentarlo. En ese caso, la opción honesta es hacer la cuenta de reparar o cambiar. Hay una tercera vía que casi nadie plantea y que a veces es la buena: instalar una versión ligera de Linux para navegar, correo y documentos, con la que un equipo de 2013 arranca en segundos. No sirve si dependes de programas de Windows, y te lo diremos claro antes de proponerlo.
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Dudas

Preguntas frecuentes

¿Cuánto tarda Windows 11 en ir bien después de actualizar?

En un equipo con SSD, unas horas: el análisis de seguridad, el índice de búsqueda y la instalación de drivers se resuelven la primera tarde o la primera noche. En un equipo con disco duro mecánico puede alargarse dos o tres días de lentitud intermitente, porque todas esas tareas compiten por un disco que ya iba justo. La forma de acortarlo es dejar el ordenador encendido, enchufado y sin usarlo unas horas: esas tareas están programadas para aprovechar los ratos de reposo, así que si estás encima trabajando, se posponen y el problema dura más días.

¿Por qué el disco está al 100 % si no estoy haciendo nada?

Hay dos explicaciones y conviene distinguirlas. Si en el Administrador de tareas hay un proceso de Windows claramente arriba —el antivirus, el indexador, el instalador de módulos—, el sistema está trabajando y acabará. Si no hay ningún proceso destacado y aun así el disco marca 100 %, el disco es el cuello de botella: en discos mecánicos basta con dos o tres tareas pequeñas a la vez para saturarlos, y ahí ningún ajuste de Windows lo va a arreglar. Ese segundo caso es la señal más clara de que lo que toca es un SSD.

¿Cuánta memoria RAM necesita Windows 11 de verdad?

Microsoft pide 4 GB como mínimo, pero con 4 GB el sistema se pasa el día moviendo información entre la memoria y el disco, que es exactamente lo que se percibe como lentitud. Para uso normal —navegador con varias pestañas, correo, ofimática— 8 GB es el mínimo cómodo y 16 GB deja el equipo holgado. Por encima de 16 sólo se nota en edición de vídeo, diseño 3D o máquinas virtuales. Compruébalo tú: Ctrl+Shift+Esc → Rendimiento → Memoria. Si con poco abierto ya ronda el 90 %, ampliar memoria te va a cambiar el día a día más que cualquier ajuste.

¿Merece la pena volver a Windows 10 en 2026?

Como regla general, no. Windows 10 dejó de tener soporte en octubre de 2025 y sólo sigue recibiendo parches de seguridad a través del programa de actualizaciones extendidas, que tiene fecha de fin. Volver te deja con un sistema que caduca y, si el equipo iba lento por el disco o por la memoria, seguirá yendo lento igual. La excepción real es que dependas de un programa concreto que no funcione en Windows 11: ahí la decisión no es de rendimiento. Si actualizaste hace menos de diez días, la vuelta atrás está en Configuración → Sistema → Recuperación; pasado ese plazo hay que reinstalar desde cero.

¿Sirven de algo los programas para acelerar el PC?

Lo que hacen de útil —vaciar temporales, revisar el inicio, liberar espacio— ya lo tienes en Configuración de Windows y no cuesta nada. Lo que añaden de propio suele ser un servicio residente que se arranca con el equipo, es decir, justo lo contrario de lo que prometen. Y los que «limpian el registro» no aportan velocidad medible y sí pueden dejarte sin arrancar algún programa. Si un producto promete acelerar tu ordenador un porcentaje concreto y llamativo, ese número no sale de ninguna medición.

¿Puedo perder archivos aplicando estas soluciones?

Nada de lo que hay en esta página toca tus documentos, salvo dos cosas que conviene señalar. Borrar la carpeta del Windows anterior libera 20–30 GB pero elimina la posibilidad de volver a la versión previa. Y una instalación limpia sí formatea, aunque la opción «Mantener mis archivos» conserva documentos y fotos y se lleva sólo los programas. En cualquier caso, la costumbre sensata antes de tocar el sistema es crear un punto de restauración y tener una copia de seguridad automática funcionando.

¿Lo has probado todo y sigue lento? Estamos en Valencia

Dinos qué equipo tienes, cuánto hace que actualizaste y qué proceso te sale arriba en el Administrador de tareas. Con eso te decimos si es cuestión de ajustes, de disco o de memoria — y si con lo de esta página ya lo tienes resuelto, te lo decimos también.

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