Recuperación de Datos en Valencia
Lo que decidas en los próximos diez minutos pesa más que cualquier laboratorio. Enchufarlo «una vez más» es lo que convierte una recuperación de 99 € en una de 500 € — o en ninguna. Primero te decimos si de verdad necesitas un laboratorio: la mitad de quien nos llama, no.
¿Tu disco hace ruido, sí o no?
Parece una tontería y es literalmente la bifurcación de la que cuelga todo: el precio, el plazo, las probabilidades y qué debes hacer en los próximos diez minutos. Acerca el oído al equipo y dinos en cuál de estos tres estás.
El disco suena como siempre, el ordenador lo detecta, simplemente los archivos ya no están: los borraste, formateaste sin querer, o la carpeta apareció vacía.
Es un fallo lógico. Tus datos siguen físicamente en el disco. Nadie los ha borrado de verdad: sólo se ha borrado el índice que dice dónde están.
Qué hacer: deja de usar ese disco ahora mismo — cada archivo nuevo puede caer justo encima del tuyo. Muchas veces esto lo resuelves tú gratis, y si no, es lo más barato del laboratorio.
Chasquidos rítmicos, un pitido, un zumbido que arranca y para, o silencio total cuando antes ronroneaba. El ordenador tarda eternidades o no lo ve.
Es un fallo mecánico. El cabezal que lee los datos está dañado y arañando el plato donde viven tus fotos. Aquí sí: sala limpia, y de verdad.
Qué hacer: desenchúfalo y no vuelvas a encenderlo. Ni «para probar». Cada arranque son más arañazos, y lo que se raya no vuelve. Esta es la única parte de la página que es urgente de verdad.
No tiene partes móviles, así que nunca va a hacer ruido. Y eso significa que la pregunta de arriba no te sirve: aquí las reglas son otras.
Es otro mundo, y casi ninguna web lo distingue. Los consejos de disco duro aplicados a un SSD hacen daño.
Qué hacer: apágalo igualmente y lee la sección del SSD antes de nada. Ahí el reloj corre de otra manera, y corre muy rápido.
Es lo normal, y equivocarse aquí es justo lo caro. Dinos tres cosas: qué pasó, si hace algún ruido raro, y si es disco duro o SSD. Con eso te decimos si esto se arregla solo, si es de laboratorio, o si hay que apagarlo ya — antes de que nadie se mueva de casa y sin cobrarte por opinar.
Contarlo por WhatsAppLas cinco cosas que destruyen más datos que la avería
Ninguna de estas la hace un imprudente. Las hace gente normal, con buena intención, en la hora siguiente al susto. Y son la razón número uno por la que un caso fácil llega imposible:
- Enchufarlo otra vez «a ver si ahora tira». El clásico absoluto. Si el cabezal está tocando el plato, cada encendido raya un poco más la superficie donde justo están tus archivos. Hay discos que llegan aquí después de veinte intentos y ya no hay nada que leer. Un disco que hace ruido tiene los arranques contados: gástalos con nosotros, no probando.
- El truco del congelador. Sigue circulando por foros y viene de los años noventa, cuando los discos eran otra cosa. Hoy sólo consigue una cosa: condensación dentro del disco. Agua sobre los platos, y adiós. Si lo has hecho, dínoslo y ya está — cambia cómo lo abrimos, no te vamos a regañar.
- Decirle que sí a «Windows quiere reparar la unidad». Ese mensaje aparece justo cuando estás nervioso y suena a ayuda. No lo es: reescribe la estructura del disco intentando dejarlo «coherente», y con eso puede tirar a la basura la información de dónde estaban tus carpetas. Di que no. Reparar y recuperar son cosas opuestas.
- Instalar el programa de recuperación en el disco que quieres recuperar. Muy fino, muy común, y letal: los archivos borrados siguen ahí sólo mientras nadie escriba encima, y lo primero que hace un instalador es escribir. Si vas a probar software, el disco afectado no se toca — se lee desde otro sitio.
- Que un conocido «lo abra para mirar». Con la mejor intención del mundo. Un plato de disco duro abierto en un salón recoge polvo que a esa escala son piedras contra el cabezal. Un disco abierto fuera de sala limpia ya no se recupera casi nunca, y es de las pocas cosas de esta lista que no tiene ninguna vuelta atrás.
Si quieres el detalle completo, está aquí: qué hacer y qué no cuando falla un disco duro.
Si es un SSD, esta página cambia entera
Casi todo lo que se lee sobre recuperación de datos se escribió pensando en discos duros con platos girando. Hoy la mitad de los equipos llevan SSD, y ahí las reglas son distintas — a veces al revés. Dos cosas que deberían estar en la primera línea de cualquier página de este servicio y no están en ninguna:
Un SSD hace limpieza por su cuenta. Se llama TRIM y está activado de fábrica: cuando borras un archivo, el propio disco va y vacía esas celdas de verdad, sin que nadie se lo pida, para poder escribir rápido después.
Traducción: en un disco duro los archivos borrados aguantan meses esperándote. En un SSD pueden desaparecer para siempre en minutos, y el equipo encendido acelera el proceso. Si has borrado algo importante de un SSD, apágalo. No mañana: ahora. Es la diferencia real entre recuperarlo y no.
Los portátiles modernos salen de fábrica con el disco cifrado y la clave guardada en tu cuenta de Microsoft. Nunca te pidieron una contraseña, así que nadie es consciente… hasta que el equipo muere y hay que leer ese disco desde fuera.
Sin la clave, no hay recuperación posible — ni nuestra ni de nadie: el disco se lee perfectamente y lo que sale es ruido. Antes de traernos nada, entra en tu cuenta de Microsoft desde el móvil y busca tu clave de BitLocker. Diez minutos que deciden el caso entero.
Precios
El diagnóstico es gratis y sin compromiso. El precio se cierra después de saber qué tiene el disco, nunca antes, y lo apruebas tú antes de que empecemos.
«Si no recuperamos, no cobramos» — y qué significa exactamente
Esa frase la dice todo el sector, nosotros incluidos. El problema es que casi nadie explica dónde está la raya, y ahí es donde se llevan los disgustos: si recuperar cuarenta fotos de las cuatro mil cuenta como «recuperado», entonces la promesa no protege de nada.
- Ves la lista de archivos recuperados antes de pagar. Nombres, carpetas, tamaños. Y si son fotos o documentos, los abres delante de nosotros. Pagas cuando ya has visto qué hay, no antes y no a ciegas.
- Si lo que sale no te sirve, no hay factura. Si buscabas la carpeta de la boda y aparecen las facturas de 2019 pero de la boda nada, eso no es una recuperación: es un intento fallido. Y un intento fallido no se cobra.
- Definimos el «éxito» contigo, al principio. En el diagnóstico nos dices qué es lo que te importa de verdad. Eso queda escrito, y es el listón contra el que se mide el resultado. No el nuestro.
- Lo que no cubre, dicho claro: si hay que comprar un disco gemelo para sacarle piezas y el caso al final no sale, esa pieza está comprada. Te lo decimos antes de comprarla y decides tú. Es el único gasto que puede quedar vivo si la cosa sale mal, y prefieres saberlo ahora que al final.
Lo mismo aplica a la confidencialidad, que aquí no es un adorno: si en ese disco hay historiales, expedientes o contabilidad, hay un acuerdo firmado y un procedimiento — plazos, confidencialidad y certificados, con el detalle para despachos y clínicas.
Cuándo te diremos que no traigas nada
Nos deja sin el trabajo, pero preferimos eso a cobrarte por algo que no te va a servir:
- Si tus archivos ya están a salvo y no lo sabes. Pasa constantemente. OneDrive y Google Drive guardan versiones anteriores, Windows tiene copias que nadie recuerda haber activado, y el móvil llevaba años subiendo las fotos solo. Antes de hablar de laboratorios miramos esto, y más de una vez se acaba la conversación aquí, en diez minutos y gratis.
- Si lo puedes hacer tú. Un borrado reciente en un disco duro sano, con el equipo apagado a tiempo, es un caso de software gratuito y una tarde. Te decimos cuál y cómo no estropearlo. Si te atascas, entonces sí venimos.
- Si el disco está cifrado y no aparece la clave. No hay nada que hacer y no te vamos a cobrar por descubrirlo despacio. Es un «no» de diez minutos, no de dos semanas.
- Si lo que hay dentro vale menos que la recuperación. Si es un disco de películas y programas que se vuelven a bajar, la respuesta honesta es un disco nuevo y a otra cosa. La recuperación de datos vale la pena cuando lo perdido es irrepetible: fotos, el trabajo, la contabilidad. Ahí sí, sin dudarlo.
- Si ya lo abrió alguien fuera de una sala limpia. Miramos igual, pero te decimos de entrada que las probabilidades caen mucho, para que no pagues una esperanza. Y a veces, aun así, sale. Pero lo sabrás antes, no después.
De tu casa al laboratorio y de vuelta
Por WhatsApp, antes de mover nada. Qué pasó, si hace ruido, si es disco o SSD. Aquí ya te decimos si hay que apagarlo ya o si esto se arregla solo.
Recogemos el equipo en Valencia o lo traes. Te decimos qué tiene, qué se puede sacar, con qué probabilidad y cuánto cuesta. Por escrito, aunque la respuesta sea que no.
Nunca se trabaja sobre tu disco: se hace una imagen y se trabaja sobre la copia. Si algo sale mal, sale mal en la copia. Tu original no se toca dos veces.
Ves la lista, abres los archivos, y entonces se paga. Te lo entregamos en un disco nuevo y borramos nuestra copia. Y montamos la copia de seguridad para que no haya una segunda vez.
Clientes de Valencia
«Llamé con el disco de la cámara y lo primero que me dijeron fue que lo apagara y no lo enchufara más, antes de hablar de dinero. Resultó que era de los baratos. Pudieron dejarme creer que era gravísimo.»
«El disco hacía clics y yo llevaba una semana encendiéndolo cada día para probar. Me explicaron que justo eso era lo que lo estaba matando. Aun así sacaron la carpeta del despacho entera.»
«Me enseñaron la lista de archivos antes de cobrarme un euro y abrí las fotos delante de ellos. Es la primera vez que pago algo así sabiendo exactamente qué estaba comprando.»
Ver todas las opiniones de clientes → · Probabilidades de éxito y casos reales →
Servicios y guías relacionadas
Preguntas que nos hacen de verdad
¿Cuánta probabilidad hay de recuperar mis datos?
Depende de una sola cosa, y no es la marca del disco: es qué le has hecho desde que falló. Un borrado en un disco sano, apagado a tiempo, sale casi siempre. Un disco mecánico que ha hecho clics durante una semana de intentos puede haberse rayado en la zona justa donde estaban tus fotos, y entonces no hay laboratorio en el mundo. Por eso no damos porcentajes por teléfono: se los inventaría cualquiera. Lo miramos gratis y te decimos el número de tu caso, aunque sea bajo. Aquí explicamos las probabilidades con casos reales.
Acabo de borrar una carpeta importante. ¿Qué hago ahora mismo?
Deja de usar ese disco. Es todo. No instales programas «para recuperar», no descargues nada, no guardes nada, no navegues si es el disco del sistema: cada byte que se escribe puede caer justo encima de lo que buscas. Si es el disco de Windows, apaga el equipo del todo. Si es un disco externo o una tarjeta, desconéctalo. Si es un SSD, apágalo ya, porque ahí la ventana se mide en minutos. Después mira la papelera y las versiones anteriores de OneDrive o Google Drive: se resuelve más veces de lo que crees. Y si no, ahí entramos nosotros y el disco llega intacto.
¿De verdad hace falta la sala limpia o es marketing?
Las dos cosas, según el caso. Hace falta de verdad cuando hay que abrir un disco duro mecánico: los cabezales vuelan a una distancia del plato menor que una partícula de polvo, así que abrirlo en una mesa normal es sentenciarlo. Ahí no hay atajo. Pero es marketing cuando se enseña como argumento para un borrado o un formateo, que son la mayoría de los casos y no requieren abrir nada. Si tu disco no hace ruido, la sala limpia no pinta nada en tu presupuesto, y quien te la cobre te está cobrando decorado.
¿Y si en el disco hay cosas privadas?
Es la pregunta que más gente piensa y menos gente hace, así que la contestamos sin rodeos. En un disco hay una vida entera, y lo sabemos. Se firma un acuerdo de confidencialidad antes de tocar nada, el trabajo se hace en un entorno con acceso controlado, no se abre ningún archivo salvo los que tú pidas comprobar, y cuando te llevas tus datos nuestra copia se destruye —y te lo certificamos por escrito si lo necesitas. Con historiales médicos, expedientes o contabilidad esto no es cortesía, es obligación legal: aquí está el procedimiento completo.
¿Por qué unos cobran 90 € y otros 600 € por lo mismo?
Porque no es lo mismo, aunque desde fuera lo parezca. A 90 € se hace un trabajo de software sobre un disco sano: se lee, se reconstruye el índice y salen los archivos. Los 600 € son abrir el disco en sala limpia, encontrar y comprar un disco gemelo del que sacar los cabezales, trasplantarlos y leer plato a plato rezando por que aguante. Son dos oficios distintos con el mismo nombre comercial. Lo que sí debería preocuparte es lo contrario: quien te cobre 600 € por lo que era un caso de 90 €, y por eso el diagnóstico va antes y es gratis.
¿Cuánto se tarda?
Un fallo lógico, entre 24 y 48 horas. Un fallo mecánico, de 3 a 7 días, y ahí la variable que manda no somos nosotros: es si aparece un disco gemelo del que sacar piezas. Con modelos comunes es cuestión de días; con uno raro puede alargarse, y te lo decimos en el diagnóstico, no a mitad. Y una advertencia honesta: desconfía de quien te prometa un mecánico «en 24 horas». O tiene una suerte extraordinaria con el recambio, o va a leer el disco con prisa, que es exactamente como se pierde lo que quedaba.
¿Cómo evito volver a pasar por esto?
Con una copia que se haga sola, porque la que depende de que te acuerdes no existe. La regla es tres copias, en dos sitios distintos, una de ellas fuera de casa. Y el detalle que casi nadie cumple: un disco externo permanentemente enchufado no es una copia — un ransomware lo cifra, un rayo se lo lleva y un robo se lleva los dos. Cuando terminamos una recuperación dejamos esto montado y probado delante de ti, porque el 90 % de lo que entra por esa puerta no habría entrado nunca con una copia funcionando. Los métodos, comparados.
Antes de volver a enchufarlo, escríbenos
Cuéntanos qué pasó, si hace algún ruido y si es disco duro o SSD. Con eso te decimos si es urgente, si te lo puedes hacer tú o si es de laboratorio. Gratis, y antes de que nadie se mueva de casa.
Escribir por WhatsAppAv. de Pius XII, 2 — Campanar, Valencia · Recogida a domicilio en Valencia · Diagnóstico gratis
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