Formatear el portátil sin perder datos
Sí se puede, pero la frase tiene letra pequeña que casi nadie te cuenta: Windows conserva tus archivos, no tu ordenador. La opción «Conservar mis archivos» guarda documentos y fotos y borra todos los programas, sin excepción — y con ellos las contraseñas del navegador, el correo de Outlook y las licencias. Aquí tienes qué sobrevive exactamente, qué no, y la comprobación del cifrado que hay que hacer antes de tocar nada.
Qué sobrevive y qué se va, con nombre y apellidos
Ésta es la lista que debería estar en la primera pantalla de cualquier guía y nunca está. A la izquierda, lo que Windows respeta. A la derecha, lo que hay que sacar a mano antes, porque después ya no está.
Antes de tocar nada: ¿tu disco está cifrado?
Esta comprobación no aparece en las guías de hace dos años y hoy es la causa número uno de «formateé y lo perdí todo». Desde Windows 11 24H2, el cifrado de dispositivo se activa solo en instalaciones limpias y restablecimientos, cuando el equipo cumple los requisitos y entras con una cuenta Microsoft. La clave de recuperación se guarda en esa cuenta. Actualizar por Windows Update no cifra un disco que ya estaba sin cifrar, pero un portátil comprado con Windows 11 puede venir cifrado de fábrica sin que te lo hayan dicho.
Cuando un formateo se tuerce —y a veces se tuerce— el rescate de toda la vida es sacar el disco, meterlo en una caja USB y copiar los archivos desde otro ordenador. En un disco cifrado eso no funciona. El otro equipo ve la unidad, pero pide una clave de recuperación de 48 dígitos, y sin ella el contenido es ruido. No hay taller ni programa que lo salte: para eso está hecho el cifrado.
Dicho de otra forma: el cifrado no te quita datos, te quita la segunda oportunidad. Por eso se comprueba antes, no después.
En Configuración → Privacidad y seguridad → Cifrado de dispositivo. Si esa opción existe y está activada, tu disco está cifrado. Otra pista rápida: un candado sobre la unidad C: en el explorador de archivos.
Si usaste cuenta Microsoft, está en account.microsoft.com/devices/recoverykey. Cópiala a papel o al móvil. Guardarla sólo en el portátil que vas a formatear no cuenta.
En un portátil que sale de casa, el cifrado es una buena idea: si te lo roban, tus cosas no se leen. En un equipo de sobremesa que no se mueve, muchos prefieren quitarlo. Cómo se hace, paso a paso, en desactivar BitLocker en Windows 11.
¿Formatear arregla lo que te pasa?
Formatear resuelve problemas de software. Contra un problema físico no hace nada, y en un caso concreto lo empeora. Busca tu síntoma antes de decidir — nos quita trabajo escribirlo y aun así compensa:
Los cinco pasos, en el único orden que funciona
No es una lista de tareas: es una secuencia. Cambiar el orden de los dos primeros pasos es exactamente lo que convierte una reinstalación de 60 € en una recuperación de tres cifras.
Va primero porque condiciona todo lo demás. Dos minutos, y es lo que te deja una salida si algo se tuerce a mitad.
Las carpetas normales las copia cualquiera. Lo que hay que ir a buscar a propósito es la lista roja de arriba: exporta las contraseñas del navegador, exporta el correo de Outlook o Thunderbird, apunta las licencias y localiza lo que tengas suelto en C:.
El truco que ahorra disgustos: abre el navegador y mira su lista de contraseñas guardadas antes de nada. Si ves cincuenta y no las tienes en ningún otro sitio, ya sabes por dónde empezar.
Es el paso que casi nadie hace y el que separa una copia real de una carpeta con el nombre correcto. Desconecta el disco externo, vuelve a conectarlo y abre tres o cuatro archivos de verdad — una foto, un PDF, un Excel — desde la copia, no desde el original.
Una copia que nadie ha abierto nunca es una suposición. Y la manera de hacer que esto no vuelva a depender de tu memoria está en copias de seguridad automáticas, gratis.
Restablecer (Configuración → Sistema → Recuperación) sirve para la mayoría de los casos y no necesita USB. Instalación limpia desde USB sólo si Windows está realmente roto o vienes de una infección seria. Deja el cargador enchufado de principio a fin.
El paso a paso del USB, con las teclas de arranque de cada marca, está en instalar Windows 11 desde USB. Y si lo que quieres es pasar de Windows 10 a 11 sin empezar de cero, eso es otra operación distinta.
Primero el driver de red —sin él no puedes descargar los demás, así que conviene tenerlo ya en el USB— y después chipset, gráfica y sonido. La licencia suele reactivarse sola: las OEM van grabadas en la placa y las digitales, ligadas a tu cuenta Microsoft.
Si Windows no se activa, casi siempre tiene arreglo sin comprar nada. Y antes de instalar tus programas, crea un punto de restauración: es el mejor momento de la vida del equipo para tenerlo.
Tres cosas que han cambiado y casi nadie ha actualizado
Buena parte de lo que se lee sobre formatear se escribió hace tres o cuatro años y sigue circulando igual. Estas tres han cambiado de verdad, y las tres afectan a tus datos:
Casi todas las guías mandan hacer una imagen del sistema con Macrium Reflect Free. Esa versión gratuita se retiró el 1 de enero de 2024; lo que queda es una prueba que al acabar se limita a restaurar.
Para el caso normal —guardar tus archivos antes de formatear— no necesitas ninguna imagen del sistema: basta copiar a un disco externo. Si quieres algo que se ocupe solo a partir de ahora, están los métodos que sí siguen funcionando.
Las guías antiguas dan por hecho que siempre podrás sacar el disco y leerlo en otro equipo. Con el cifrado automático de Windows 11 eso dejó de ser cierto, y lo peor es que ocurre sin avisar.
Si sólo te llevas una cosa de esta página, que sea comprobar esto antes de empezar.
El soporte de Windows 10 terminó el 14 de octubre de 2025. Las actualizaciones de seguridad de consumo se han ampliado hasta el 12 de octubre de 2027, así que el equipo sigue siendo utilizable — pero con fecha.
Si vas a formatear igualmente y tu portátil admite Windows 11, es el momento lógico de dar el salto en lugar de reinstalar lo mismo. Cómo pasar de 10 a 11 sin sustos.
Cuándo no deberías hacerlo tú
Formatear no tiene ninguna dificultad técnica: se pulsan tres botones. El riesgo no está en el proceso, está en lo que se pierde si algo sale distinto de lo previsto. Estos son los casos en los que no compensa arriesgarse:
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Preguntas frecuentes
¿Se puede formatear un portátil sin perder datos?
Sí, con matices que conviene conocer antes. La opción «Restablecer este PC → Conservar mis archivos» de Windows reinstala el sistema y mantiene tus archivos personales, pero la propia Microsoft advierte de que las aplicaciones y la configuración se quitan. Es decir, conservas documentos, fotos y descargas, y pierdes todos los programas instalados junto con lo que guardaban dentro: contraseñas del navegador que no estén sincronizadas, correo local de Outlook o Thunderbird, licencias, configuraciones de impresora y partidas guardadas. Por eso la respuesta honesta es que sí se puede, pero «sin perder datos» sólo se cumple si antes sacas a mano lo que no vive en la carpeta Documentos.
¿«Conservar mis archivos» guarda también los programas?
No, ninguno. Es el malentendido más caro de todo este asunto. Windows conserva los archivos de tu perfil de usuario y elimina el resto: el paquete de Office, el editor de fotos, el antivirus de pago, los juegos y hasta los drivers que instalaste tú. Todos se pueden volver a instalar, pero necesitas tener a mano las licencias y las claves de activación, que muchas veces sólo estaban anotadas dentro del propio programa. Antes de restablecer conviene hacer una lista de lo que usas de verdad; suele ser mucho más corta de lo que uno cree, y esa lista es la que marca cuánto se tarda en volver a la normalidad.
¿Dónde están las contraseñas y el correo si no están en Documentos?
En una carpeta oculta llamada AppData, dentro de tu perfil de usuario, donde los programas guardan sus datos. Ahí viven el perfil del navegador con sus contraseñas y favoritos, los buzones de Outlook y Thunderbird, las plantillas, las firmas de correo y las configuraciones. Como no es «Documentos», la gente no la copia y ni siquiera sabe que existe. La forma sencilla de resolverlo sin buscar carpetas es usar las funciones de exportación de cada programa: exporta las contraseñas y los favoritos desde el navegador y el buzón desde el gestor de correo. Y una advertencia útil: si tu cuenta de correo es de tipo POP en lugar de IMAP, los mensajes antiguos no están en el servidor, están sólo en ese ordenador.
¿Cómo sé si mi disco está cifrado antes de formatear?
Entra en Configuración → Privacidad y seguridad → Cifrado de dispositivo: si esa opción aparece y está activada, tu disco está cifrado. También lo delata un icono de candado sobre la unidad C: en el explorador de archivos. Importa mucho porque desde Windows 11 24H2 el cifrado se activa automáticamente en instalaciones limpias y restablecimientos cuando el equipo cumple los requisitos y se inicia sesión con una cuenta Microsoft, así que hay portátiles cifrados cuyo dueño no lo sabe. La consecuencia práctica es que si el formateo se tuerce no podrás sacar el disco y leerlo en otro ordenador sin la clave de recuperación. Esa clave está en tu cuenta Microsoft y conviene copiarla a papel o al móvil antes de empezar, nunca dejarla sólo dentro del equipo que vas a formatear.
¿Formatear arregla que el portátil vaya lento?
Sólo si la lentitud es de software, y muchas veces no lo es. Si el equipo todavía tiene un disco duro mecánico, irá rápido unos días y volverá exactamente al mismo punto, porque el cuello de botella es el disco y no Windows: ahí lo que cambia las cosas es pasar a SSD. Si ya tiene SSD pero se queda sin memoria, tampoco lo arregla un formateo. Y si la lentitud apareció justo después de una actualización grande de Windows, lo más probable es que el sistema aún esté terminando tareas por dentro y se resuelva solo en unos días. Formatear es la respuesta correcta cuando el sistema está realmente dañado o viene de una infección seria, no como mantenimiento rutinario.
¿Puedo formatear si Windows ya no arranca?
Sí, arrancando desde un USB de instalación, pero el orden importa más que nunca: primero se sacan los datos y después se toca el sistema. Un equipo que no arranca casi siempre conserva los archivos intactos, y se pueden copiar conectando el disco a otro ordenador o arrancando desde una unidad externa — salvo que el disco esté cifrado, en cuyo caso hace falta la clave de recuperación. Formatear directamente porque «total, no arranca» es el error que convierte una reinstalación normal en una recuperación de datos. Además, que Windows no arranque no siempre significa que haya que formatear: bastantes casos se resuelven reparando el arranque y conservándolo todo.
¿Cuánto cuesta formatear un portátil en Valencia?
El formateo con instalación limpia de Windows, drivers y el equipo actualizado va desde 60 €, con garantía de 6 meses por escrito y sin cobrar el desplazamiento dentro de la ciudad. Lo que mueve esa cifra no es el formateo, que dura lo que dura, sino cuántos datos hay que rescatar antes y en qué estado está el disco: copiar unos gigas de un SSD sano es rápido, y copiar un disco que ya da errores de lectura no lo es. Si el disco está fallando, eso deja de ser un formateo y pasa a ser una recuperación de datos, que se valora aparte y empieza en 99 €. El presupuesto se cierra por escrito antes de empezar y el diagnóstico no se cobra si finalmente hacemos el trabajo.
Dinos qué no puedes perder y nos encargamos del resto
Sacamos primero lo que no está en Documentos —contraseñas, correo, licencias y lo que tengas suelto por el disco—, lo comprobamos delante de ti, y sólo entonces formateamos. Si al mirarlo resulta que no hace falta formatear, te lo decimos y no hay factura.
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