Windows No Arranca: Qué Hacer Antes de Perder Nada
Respira: que Windows no arranque casi nunca significa que hayas perdido tus archivos. Están ahí. Lo que sí puede perderlos es lo que hagas en la próxima media hora — empezando por el botón que el propio Windows te ofrece amablemente en pantalla. Te decimos qué ves, qué significa y qué NO tocar.
Las cuatro cosas que convierten un susto en una pérdida
Ninguna la hace un imprudente. Las hace gente normal, nerviosa, a la que la propia pantalla le está ofreciendo el botón equivocado en letra grande:
- «Restablecer este PC»: el botón más peligroso de Windows. Aparece justo cuando estás desesperado, en la pantalla azul de recuperación, con aspecto amable y de solución oficial. Te ofrece «mantener mis archivos» o «quitar todo» — y con el sistema tocado, la opción de mantener archivos falla más de lo que debería y acabas en la otra. Además borra todos tus programas en cualquiera de las dos. Si hay algo en ese disco que te importa, no lo pulses. No hay vuelta atrás y no hay papelera.
- Reinstalar Windows «encima» para ver si se arregla. El reflejo nacional. Si el problema era el disco, no arregla nada; si el problema era el sistema, había cinco formas de arreglarlo sin borrar; y en ambos casos escribes encima justo de la zona donde estaban tus archivos. Reinstalar es la última opción, no la primera, y se hace después de sacar tus datos y comprobar que están.
- Dejar la «Reparación automática» dando vueltas toda la noche. Si ha entrado en bucle dos veces, no va a funcionar a la tercera: ese bucle es Windows diciéndote que no puede solo. Lo que sí hace mientras tanto es seguir escribiendo en un disco que quizá está fallando — y si está fallando, cada intento cuenta.
- Copiar comandos de YouTube sin saber qué falla.
chkdsk /res el rey de esta categoría: en un disco sano no pasa nada, y en un disco que se está muriendo puede rematarlo, porque lo obliga a leer y reescribir toda la superficie durante horas. Los comandos de reparación de arranque son útiles cuando ya sabes qué está roto. Antes de saberlo, son una tómbola con tus fotos.
La regla que resume todo: antes de «arreglar» nada, decide si en ese disco hay algo que no puedas perder. Si la respuesta es sí, se sacan los datos primero. Siempre. El orden importa más que la técnica.
¿Qué ves exactamente en la pantalla?
Aquí se decide todo: el precio, la urgencia y si tus datos corren peligro. Busca lo tuyo. Si dudas, hazle una foto a la pantalla y mándanosla — con eso solemos saber qué es sin haber visto el equipo.
Pulsas el botón y no pasa absolutamente nada. Silencio total, ninguna luz.
Windows ni siquiera ha entrado en escena. Esto es alimentación: cargador, batería o fuente. Empieza por esta guía de diagnóstico — a veces es un cable de 20 €.
Se oyen los ventiladores, hay luces, quizá algún pitido — pero la pantalla no muestra ni el logo del fabricante.
Tampoco es Windows: es hardware. Memoria, pantalla o gráfica. 8 comprobaciones antes de llamar. En HP y ASUS hay patrones propios.
Sale el logo del fabricante y luego un mensaje en inglés sobre fondo negro. O se queda ahí clavado para siempre.
El equipo no encuentra el disco, o lo encuentra y no sabe arrancar de él. A veces es sólo el orden de arranque de la BIOS y se arregla en un minuto. Y a veces es un disco muriéndose.
Si el disco hace clics o el equipo tarda un siglo aquí: apágalo y lee lo de los datos. Si no hace ruido: solución de BOOTMGR is missing.
Llega a la ruedecita girando y se reinicia solo. Al tercer intento aparece «Reparación automática» o «Recuperación», y se queda ahí.
Buenas noticias: tu disco está bien y tus archivos también. Se ha roto el sistema — casi siempre una actualización o un driver de gráfica.
Es de los casos más agradecidos y no hay que formatear nada. Aquí: el PC se reinicia en bucle.
Fondo azul, «Tu PC ha encontrado un problema», un porcentaje que no avanza y un código raro abajo del todo.
Ese código de abajo vale oro: dice exactamente qué falló. INACCESSIBLE_BOOT_DEVICE apunta al disco; otros, a un driver o a la memoria. Hazle una foto antes de reiniciar — mucha gente lo pierde y luego no hay por dónde empezar. Qué significa cada uno.
Pantalla azul con un candado pidiendo una clave larguísima de 48 dígitos que tú nunca has visto en tu vida.
Tu equipo está perfectamente. El disco venía cifrado de fábrica y algo lo ha asustado (un cambio de hardware, una actualización de BIOS). La clave existe: está en tu cuenta de Microsoft.
Búscala desde el móvil antes de nada — aquí, paso a paso. Sin esa clave no hay técnico en el mundo que lea ese disco.
Pasa el logo, hasta oyes el sonido de inicio, pero no aparece el escritorio: sólo un fondo negro y el cursor, que sí se mueve.
Esto es Windows arrancando bien y fallando al final: el escritorio o tu perfil de usuario. Suena a catástrofe y suele ser de lo más rápido de arreglar. Tus datos, intactos.
Es lo más normal del mundo, y aquí es donde equivocarse cuesta caro. Hazle una foto a la pantalla con el móvil y mándanosla, con tres datos: qué equipo es, qué hiciste antes de que pasara (¿una actualización? ¿se apagó de golpe?) y si hace algún ruido raro. Con eso te decimos qué es, si corre prisa y qué NO tocar. Gratis, antes de que nadie se mueva de casa.
Mandar la foto por WhatsAppPrimero los datos. Después el arreglo. Nunca al revés
Este es el apartado que separa a quien recupera sus veinte años de fotos de quien las pierde. Y no va de técnica: va de orden.
Suena obvio y casi nadie lo hace en este orden, porque cuando el ordenador no arranca la urgencia que sientes es «que vuelva a funcionar». Pero fíjate en la asimetría: si reparamos primero y sale mal, puedes perder los archivos. Si copiamos primero y la reparación sale mal, sólo has perdido una tarde. El coste de equivocarse no es simétrico — por eso el orden no es una preferencia, es la única forma correcta de hacerlo.
Si el disco además hace ruido, esto deja de ser una recomendación y pasa a ser urgente: qué hacer y qué no cuando falla un disco, y si ya no se lee, recuperación de datos.
Lo que puedes probar tú sin arriesgar nada
Estas cuatro cosas son seguras: ninguna puede empeorar tu situación ni tocar tus archivos. Y resuelven más casos de los que parece:
- Quita todos los USB y prueba otra vez. Empezamos por el más tonto porque es el que más veces acierta: un pendrive, un disco externo o incluso el móvil cargando pueden hacer que el equipo intente arrancar desde ellos y se quede colgado. Quítalo todo, deja sólo el cargador, y enciende. Gratis, cinco segundos, y nos ha resuelto visitas enteras por teléfono.
- Apaga a lo bruto tres veces seguidas. Suena mal y es un procedimiento oficial: si interrumpes el arranque tres veces (botón de encendido cinco segundos, en cuanto veas el logo), Windows entra solo en el menú de recuperación. Desde ahí se llega a las opciones buenas — y ojo: también a «Restablecer este PC», que es justo la que no debes tocar.
- Prueba el Modo seguro. Está en ese menú, en Opciones avanzadas. Arranca Windows con lo mínimo, sin drivers de terceros. Si en Modo seguro sí arranca, tengo dos buenas noticias: tu disco está bien y tus datos también, y el culpable es un driver o un programa — con lo que el arreglo es sencillo y no hay que formatear nada.
- Restaurar a un punto anterior. También en Opciones avanzadas. Devuelve el sistema a como estaba hace unos días sin tocar tus documentos ni tus fotos. Es la opción más segura de todo el menú y la que menos gente usa, porque está escondida detrás de la que borra todo. Si el problema empezó tras una actualización, esta es tu opción. Cómo funcionan los puntos de restauración.
Precios
A domicilio en Valencia y con el precio cerrado antes de tocar nada. Si al mirarlo resulta que no compensa arreglarlo, te lo decimos ahí mismo y no cobramos el diagnóstico.
Cuándo te diremos que no repares
Nos deja sin el trabajo del día, pero preferimos eso a cobrarte por algo que no te va a servir:
- Si lo arreglas tú en cinco minutos. El pendrive olvidado, el punto de restauración, el Modo seguro. Te lo decimos por WhatsApp y no cobramos por opinar. Pasa más de lo que crees.
- Si el disco está muriéndose, no reparamos: rescatamos. Insistir en «arreglar el arranque» de un disco que se cae a trozos es cobrarte por ganar dos semanas. Lo honesto es sacar tus datos y cambiar el disco, no maquillarlo.
- Si está cifrado y no aparece la clave. Es un «no» de diez minutos, no de dos semanas, y no te vamos a cobrar por descubrirlo despacio. Sin la clave de BitLocker ese disco no lo abre nadie.
- Si el equipo no vale la reparación. Con equipos muy antiguos, a veces lo sensato es rescatar tus datos y ponerlos en uno nuevo. Te decimos los números y decides tú — incluida la opción de estrenar equipo con todo lo tuyo dentro.
- Si no era Windows. Muchas veces el equipo ni enciende, y entonces esto no es una reparación de sistema: es un diagnóstico de hardware, que es otra conversación y otro precio.
Cómo es la visita
Antes de movernos. Con lo que pone la pantalla ya sabemos en cuál de los siete casos estás y si hay que apagarlo ya.
Lo primero, siempre: la salud del disco, medida y enseñada. Porque eso decide si esto se repara o se rescata.
Si hay algo que te importa, se copia antes de reparar y lo compruebas tú. Sólo entonces se toca el sistema.
Reparar sin formatear siempre que se pueda. Y antes de irnos, la copia automática puesta: para que no haya una segunda vez.
Clientes de Valencia
«Estaba a punto de pulsar «Restablecer este PC» cuando les escribí. Me dijeron que no lo tocara bajo ningún concepto. Era una actualización rota: lo arreglaron sin formatear y con la tesis dentro.»
«Mandé una foto de la pantalla azul y me contestaron en cinco minutos que el disco estaba fallando y lo apagara. Vinieron, sacaron todo primero y luego pusieron un SSD. Ahora arranca en segundos.»
«Llevaba dos días con el ordenador muerto. Resulta que era un disco duro externo que había dejado enchufado. Me lo dijeron por WhatsApp, gratis, y no quisieron cobrarme nada.»
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Guías para cada mensaje de error
Preguntas que nos hacen de verdad
Si Windows no arranca, ¿he perdido mis fotos y mis documentos?
Casi nunca, y esta es la parte que más tranquiliza y menos se dice. Windows es una capa de software; tus archivos son otra cosa y viven en el mismo disco pero por su cuenta. En la inmensa mayoría de los casos, sacamos el disco, lo leemos desde fuera y está todo ahí, intacto. Lo que sí puede perderlos es lo que se haga a partir de ahora: reinstalar encima, pulsar «Restablecer este PC» o forzar reparaciones sobre un disco que está fallando. Por eso el orden correcto es siempre: primero copiar tus datos, después arreglar.
Windows me ofrece «Restablecer este PC». ¿Le doy?
No, si en ese ordenador hay algo que te importe. Es el botón más peligroso del sistema y aparece precisamente cuando estás más nervioso, con pinta de solución oficial. Aunque elijas «mantener mis archivos», borra todos tus programas — y, con el sistema ya tocado, esa opción falla más de lo que debería y puede acabar borrándolo todo. No hay deshacer ni papelera. Antes de pulsarlo hay dos preguntas que contestar: ¿está sano el disco? y ¿tengo mis datos copiados? Si no sabes las respuestas, no es el momento de pulsar nada.
¿Hay que formatear siempre para arreglar esto?
No, y es el mito que más caro sale. Formatear es la respuesta por defecto en media Valencia porque es la más rápida para el técnico, no la mejor para ti: te deja sin programas, sin configuración y con una tarde de trabajo por delante. La mayoría de los arranques rotos —bucles de actualización, drivers, arranque dañado— se reparan sin tocar tus datos ni tus programas. Formatear tiene sentido cuando el sistema está roto de verdad o hay malware resistente, y en ese caso se hace con tus datos copiados y comprobados antes. Y si el problema era el disco, formatear no arregla nada: seguirá fallando.
Me sale una pantalla azul con un código. ¿Qué hago?
Lo primero: hazle una foto antes de reiniciar. Ese código de la parte de abajo es literalmente el diagnóstico y mucha gente lo pierde al reiniciar sin mirarlo, con lo que luego hay que ir a ciegas. Cada código apunta a un sitio distinto: INACCESSIBLE_BOOT_DEVICE suele ser el disco, otros son drivers y otros memoria. Manda esa foto por WhatsApp y te decimos qué significa el tuyo, gratis. Aquí está la guía de códigos.
Me pide una clave de BitLocker que no tengo. ¿Estoy perdido?
Probablemente no, y esto no es una avería. Tu portátil venía con el disco cifrado de fábrica y algo lo ha puesto nervioso: un cambio de hardware, una actualización de BIOS, a veces nada evidente. La clave existe aunque nunca la hayas visto: está guardada en tu cuenta de Microsoft, y se consulta desde el móvil en dos minutos — aquí está cómo. Ahora la parte seria: si esa clave no aparece por ningún lado, no hay técnico ni laboratorio en el mundo que pueda leer ese disco. El cifrado funciona igual de bien contra un ladrón que contra nosotros.
Se rompió justo después de una actualización de Windows. ¿Es normal?
Es una de las causas más frecuentes que vemos, sí. Una actualización que se corta a medias —porque se apagó el equipo, se fue la luz o el disco tardó demasiado— puede dejar el sistema a mitad de camino y ahí empiezan los bucles. La buena noticia es que este caso es de los más agradecidos: el disco está bien, tus archivos están bien, y casi siempre se arregla volviendo a un punto de restauración anterior o deshaciendo la actualización, sin formatear nada. El detalle que sí conviene mirar: si el equipo se apagó solo durante la actualización, hay que averiguar por qué se apagó — a veces ese es el problema de verdad.
¿Cuánto tardáis y venís hoy?
Un ordenador que no arranca lo tratamos como urgencia, sobre todo si es un equipo de trabajo o hay datos en juego: normalmente vamos el mismo día en Valencia y alrededores, y trabajamos todos los días de 8:00 a 23:00. Una reparación de arranque se resuelve en una o dos horas en tu casa. Si hay que rescatar datos primero, depende de cuántos gigas sean y de a qué velocidad tolere leerse el disco — y eso te lo decimos en el diagnóstico, no a mitad. Escríbenos con la foto de la pantalla y te decimos por adelantado si lo tuyo es de hoy o puede esperar.
Hazle una foto a la pantalla y mándanosla
Con lo que pone ahí te decimos qué es, si tus datos corren peligro, qué NO tocar y si te lo puedes arreglar tú. Gratis y antes de que nadie se mueva de casa.
Escribir por WhatsAppAv. de Pius XII, 2 — Campanar, Valencia · Todos los días 8:00–23:00 · Primero tus datos, después el arreglo